Hay abogados que llegan al interrogatorio con tres preguntas anotadas en el expediente.
Con suerte.
El contrario llega con un esquema de 40 preguntas por bloques, preguntas de seguimiento preparadas y sabe exactamente qué respuesta necesita de cada una.
¿Cuál de los dos crees que gana el interrogatorio?
El interrogatorio no es un intercambio de preguntas. Es una herramienta estratégica. Cada pregunta tiene una función: acreditar un hecho, contradecir una versión, abrir una línea de prueba, cerrar una salida.
Si no sabes para qué sirve cada pregunta antes de hacerla, estás improvisando.
Y en audiencia laboral, improvisar tiene consecuencias.
✕
Preguntas sin función estratégica clara que no acreditan nada útil para el caso.
✕
Preguntas objetables que el contrario aprovecha para interrumpir tu ritmo en audiencia.
✕
Frentes nuevos que se abren por preguntas que no debiste hacer.
✕
Terminas el interrogatorio sin haber acreditado lo que necesitabas — y ya no hay vuelta atrás.